23 de julio de 2026
¿Vale la pena fotografiar la boda civil?
Es el día en que se casan de verdad, dura menos de una hora y es la cobertura más accesible que existe. Cómo la trabajamos aunque la sala sea fea.

"Es solo el civil, firmamos y ya." Lo escuchamos seguido, y casi siempre lo dice alguien que después nos pregunta si tenemos alguna foto de ese día.
Es el día en que se casan
La fiesta es la celebración. El civil es el casamiento. Es el momento exacto en que dejan de ser dos personas y pasan a estar casadas, con un papel que lo dice y alguien que lo lee en voz alta.
Muchas parejas lo hacen meses antes de la fiesta, entre semana, con cuatro personas. Y justamente por eso tiene algo que la fiesta no tiene.
En el civil no hay doscientos invitados mirando. Están los que de verdad importan, y se les nota en la cara.
Dura poco, y eso juega a favor
Un civil se resuelve en menos de una hora. No hace falta contratar una cobertura larga ni armar un operativo: se cubre entero con una fracción de lo que lleva una boda.
Es, de lejos, la forma más accesible de tener fotos profesionales del día en que se casaron.
La sala es chica y fea. Se trabaja igual
Seamos honestos: las salas del registro civil no son bonitas. Cortinas, muebles de oficina, luz de tubo. No es Fernando de Noronha.
Lo que hacemos es trabajar cerca y mirar otra cosa:
- Los documentos, los anillos y las flores sobre la mesa. Eso sí es de ustedes.
- Las caras de los testigos. Suele ser la madre, el hermano, el mejor amigo. Ahí está la emoción del día.
- Las manos. Firmando, temblando, entrelazadas.
- El afuera. Terminado el trámite, salen a la calle recién casados. Ese rato vale toda la sesión.
Y si después hay fiesta, ¿igual conviene?
Sí, y son cosas distintas. En la fiesta van a estar rodeados de gente, con horarios, con protocolo. En el civil están ustedes y cuatro personas.
Son dos días diferentes de la misma historia. Tener los dos no es repetir.
Cómo lo hacemos
Nos dicen la hora y el lugar, llegamos antes, y cubrimos desde que entran hasta que salen. Sin sesión de poses, sin interrumpir al oficiante, sin hacerles repetir la firma para la foto.
El civil de Patricia y Luis lo hicimos así. Ahí se ve exactamente de qué estamos hablando.