Quiénes somos
Antes de las bodas,
filmábamos quinceañeras
Tres años de valses que pasan una sola vez y de luz de salón que nadie eligió. Resultó ser el mejor entrenamiento posible para un casamiento.

Cómo miramos
Nadie se acuerda de la foto en la que le pidieron sonreír.
Somos dos: Iris fotografía, Mitchell filma. Trabajamos juntos hace ocho años y seguimos discutiendo la misma pregunta: cuándo apretar el botón y cuándo quedarse quieto. Casi siempre la respuesta es quedarse quieto un segundo más.
No les vamos a pedir que repitan la entrada. No vamos a interrumpir un discurso para buscar mejor ángulo. Lo que pasa, pasa una sola vez: nuestro trabajo es estar ahí cuando pasa, no organizarlo.

Cerca y callados
El lente largo es una forma de respeto
Trabajamos con distancia. No por timidez: una cámara a treinta centímetros cambia lo que la gente hace con la cara. Desde el fondo del salón la escena sigue siendo la escena, y a los veinte minutos ya se olvidaron de que estamos.

La hora de la abuela
Nuestra hora favorita es la de las abuelas
Cae el sol, se termina el protocolo y quedan las mesas del fondo: las tías, los amigos de la facultad, la abuela que aguantó toda la ceremonia y ahora se ríe con la boca abierta. Ahí está la boda. A esa altura muchos ya guardaron las cámaras. Nosotros nos quedamos hasta las dos de la madrugada, y si a las dos todavía está pasando algo, nos quedamos más.

Lo que no hacemos
El dron al atardecer ya lo vimos
No hacemos la lista de cuarenta fotos de grupo. No pedimos el salto con los amigos ni el beso de mentira contra una pared. No hay un dron dando vueltas sobre la iglesia mientras suena una canción indie. Si eso es lo que buscan, hay gente que lo hace muy bien y con gusto les pasamos nombres.
Cosas ciertas
Para que no tengan que preguntarlo
- De dónde somos
- Los dos de Ciudad del Este, con base en Asunción. Y de ahí a donde haga falta: filmamos bodas en todo el mundo.
- Cuántas bodas
- Cuarenta y ocho por año, casi todos los fines de semana. A esta altura no hay imprevisto de salón que no hayamos visto dos veces.
- Por qué bodas
- Somos románticos y no nos da vergüenza decirlo. Es el único día en que una familia entera se junta a propósito y nadie actúa.
- Cuánto tardamos
- Treinta días hábiles, fotos y film. Prometer menos es fácil; cumplirlo no.
- Qué llevamos
- Dos cámaras cada uno, lentes fijos y luz propia por si el salón decide ponerse violeta a las once.
- Qué hablamos
- Español, portugués e inglés, los tres fluidos. El portugués no lo estudiamos: crecimos en la frontera.
Conocernos
¿Nos tomamos un café?
Antes de hablar de fechas y de plata nos gusta conocerlos. En Asunción, o por video si están lejos. No es una presentación de ventas: son treinta minutos y dos preguntas.
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