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The Wedding Paraguay
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24 de julio de 2026

Mitchell Ortiz, el videógrafo detrás de cada boda

De las quinceañeras a bodas en Tulum y Fernando de Noronha. Quién es el que está atrás de la cámara, cómo llegó ahí y por qué filma de lejos.

Los novios bajo un arco de flores blancas frente al mar, con el Morro do Pico de Fernando de Noronha detrás

Este Diario casi siempre habla en plural: Iris y yo. Esta vez es sobre la mitad que filma. Me lo pidieron un par de veces —quién es el que está atrás de la cámara— así que lo cuento acá, corto.

Empecé por las computadoras, no por el cine

Estudié Análisis de Sistemas. De chico lo que me atrapaba era la tecnología: en casa había gente armando computadoras y yo miraba. Nada de eso apuntaba a bodas. Pero cuando agarré una cámara, esa cabeza técnica —entender cómo funciona una máquina, exprimirla— resultó ser exactamente lo que hacía falta.

Tres años de quinceañeras antes de la primera boda

No arranqué filmando casamientos. Fueron tres años de quinceañeras: valses que pasan una sola vez, luz de salón que nadie eligió, una sola oportunidad para cada cosa. Suena menor y fue al revés — es el mejor entrenamiento que existe para una boda. Cuando llegó la primera boda, el nervio de "esto no se repite" ya lo tenía manejado.

De Ciudad del Este y Asunción al Atlántico

Filmo en Paraguay, entre Asunción y Ciudad del Este, que es donde está la mayor parte del trabajo. Pero la cámara viaja. Grabé bodas afuera, y son las que más me marcaron:

  • Katia y Federico, en Tulum, México — la ceremonia frente al mar, con el sol bajando.
  • Nara y Diogo, en Fernando de Noronha, Brasil — una isla en medio del Atlántico. Los dos son pilotos, así que el pre-boda lo hicimos en su hangar, con su avión.

Casarse afuera cambia casi todo; lo conté aparte en boda de destino. Lo que no cambia es cómo lo filmo.

Filmo personas, no equipos

Se me va mucho en el equipo —lo actualizo seguido, me importa— pero la cámara es la excusa, no el punto. Lo que busco es a la persona: qué la hace distinta, qué le pasa por la cara cuando se olvida de que la estoy grabando. Un film de boda no es una lista de tomas bonitas; es agarrar los momentos, desarmarlos y volver a armarlos hasta que la película se sienta como se sintió el día.

Por eso trabajo de lejos y callado. Si me acerco demasiado, la gente actúa; desde el fondo, es ella misma.

Hoy, con The Wedding Paraguay

Hoy filmo bajo The Wedding Paraguay, con Iris en la fotografía. Ella detiene el instante, yo le devuelvo el movimiento y el sonido: la risa del padre, lo que dijo la abuela en el brindis, cómo temblaba la voz en los votos. Si querés entender por qué a veces conviene tener las dos cosas, lo escribí en foto, film o los dos.

Si te gustó algo de lo que viste, escribime. Me gusta conocer a la pareja antes de hablar de fechas.

Si algo de esto les sonó, hablemos.

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